“Cuanto más ruido hay, más lentas son nuestras reacciones”, afirmó el periódico The Toronto Star como resultado de una investigación efectuada en la Memorial University, de Terranova (Canadá). Duane Button, de dicha universidad, puso a varios individuos a realizar trabajos físicos e intelectuales mientras oían ruidos de fondo de diversos niveles. Descubrió que con sonidos de oficina de 53 decibeles, la merma de los reflejos era de un 5%, mientras que con ruidos industriales de 95 decibeles era de un 10%. Aunque las diferencias son tan solo de décimas de segundo, el informe señala que “resultan decisivas cuando se va al volante”. Button afirma que tardar 35 milésimas de segundo menos contribuiría de modo significativo a evitar algunos accidentes.
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